Valioso artículo que analiza y describe el proceso de redacción y publicación de artículos científicos.
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El proceso de escritura y publicación de un artículo científico
Writing and Publishing a Scientific Research Paper
Santos López Leyva1*
Resumen. El
presente trabajo deriva de una experiencia de acción didáctica.
Constituye material de apoyo elaborado para un curso de investigación,
en una universidad mexicana, en cuanto a la elaboración de artículos
científicos. Tiene como propósitos resaltar la importancia del artículo
científico como mecanismo de difusión de la ciencia y explicar los pasos
para su publicación en una revista. Define el concepto de artículo
científico y analiza su estructura. Revisa componentes, separándolos en
centrales y conexos. Los primeros son: introducción, métodos,
resultados, discusión y conclusiones. El título, resumen, palabras
claves, agradecimientos, referencias y anexos se denominan partes
conexas. Ofrece sugerencias para la elaboración de cada una de estas
secciones. Formula recomendaciones para la preparación del manuscrito y
sugiere las etapas que debe tener el proceso de publicación. Con base en
entrevistas a seis investigadores, marca las restricciones, y propone
recomendaciones para la escritura y publicación de un artículo.
Palabras claves.
Artículo científico, arbitraje científico, difusión científica,
producción científica, publicaciones seriadas, Revista Electrónica
Educare, Costa Rica.
Abstract. This
paper summarizes a didactic experience. It has been used in a research
course taught in a Mexican university for the preparation of scientific
papers. It highlights the importance of scientific papers as
dissemination channels for science and describes the steps for
publishing in specialized journals. The concept and structure of
scientific papers are explained. This study includes the analysis of the
main sections in a scientific paper: introduction, methods, results,
discussion, and conclusions, as well as the connecting sections: title,
abstract, key words, acknowledgments, references, and annexes. It
provides recommendations on writing these sections, preparing the
manuscript, and the steps to accomplish in the publication process. In
addition, based on interviews to six researchers, this paper points out
limitations and provides recommendations on writing and publishing a
scientific paper.
Keywords. Scientific paper, review, scientific diffusion, scientific production, scientific publications, serials journals, Educare Electronic Journal, Costa Rica.
Introducción
El
presente trabajo tiene como propósito presentar los elementos
analíticos y técnicos necesarios que posibilitan la escritura y
publicación de un artículo científico.
El
artículo científico es la principal forma de comunicación de la
ciencia; no es la única, pero es la mayormente valorada: experimenta un
proceso de revisión por pares, quienes –al aprobar el trabajo–
constatan su buena calidad y verifican que atienda los elementos
necesarios para fortalecer el conocimiento científico en la temática en
cuestión. En este aspecto, es necesario tener en cuenta opiniones de
algunos campos disciplinarios, tal es el caso de las ciencias sociales,
donde tienen alto valor los capítulos en libros, aunque difícilmente
desarrollan el mismo proceso de revisión y evaluación que un artículo
científico.
Para
la realización de esta publicación, se recurrió a la consulta de una
amplia fuente de recursos bibliográficos; también se contó con el apoyo
de seis investigadores, miembros del Sistema Nacional de Investigadores
nivel III en México –el cual constituye el máximo grado que establece
este Sistema–, de quienes se recogieron
importantes aportaciones a través de la aplicación de un cuestionario;
además, dos de ellos colaboraron en forma directa para el mejoramiento
de la presente comunicación2*.
El
trabajo se divide en ocho apartados, el primero resalta la importancia
de los artículos y las revistas científicas como principal forma de
comunicación de la ciencia; el segundo se refiere a la definición y
estructura del artículo científico; después se atienden las denominadas
partes centrales del artículo y, enseguida, lo que se conoce como partes
conexas; en quinto lugar se aborda el proceso de preparación del
manuscrito; después el proceso de publicación; en el apartado siguiente
se apuntan algunas restricciones y recomendaciones, después se recoge la
opinión de los investigadores en torno a su experiencia como
evaluadores de artículos científicos en revistas indexadas y, por
último, se ofrecen las conclusiones.
El artículo científico como forma de comunicación de la ciencia
La
principal forma de comunicar la ciencia entre las comunidades
científicas es a través de los artículos científicos. La publicación de
un artículo como resultado de una investigación es parte del proceso
mismo de la producción científica, por tanto, una investigación no se
termina hasta que sus resultados sean publicados (Mantilla-Villarreal et
al., 2010; Mari-Mutt, 2010).
Diferentes
autores mencionan una serie de elementos que justifican las ventajas
que representa la publicación en revistas científicas sobre los libros y
otras formas de difusión académica a las cuales se les denomina literatura gris, prófuga o semipublicada.
Entre las razones para preferir la publicación en una revista, sobresalen las siguientes (Cargill y O´Connor, 2009; Rogel, 2009; Sabaj, 2009):
Mediante esta vía: a) las investigaciones están en proceso y sujetas a discusión de los diferentes grupos de científicos; b)
los artículos y revistas pasan por un proceso de revisión por pares,
quienes se encargan de evaluar la calidad científica de las
publicaciones; c) es posible generar indicadores de
posicionamiento al interior de una comunidad académica, ya que una
revista aparece en forma periódica; d) se establecen
comparaciones en el contexto mundial, dado que se dispone de estándares
internacionales, tanto académicos como de formato para la producción de
revistas y elaboración de artículos, para ello se encuentran diferentes
bases de datos que evalúan y registran las publicaciones con lo que
aumentan su visibilidad.
Además
de lo anterior, la creación científica, manifiesta en revistas y
artículos, hace posible disponer de una existencia de producción
original importante y actualizada de conocimiento; mejora el acervo
mediante el intercambio; se tiene la posibilidad de acceder a literatura
internacional reconocida; fomenta una mayor autonomía para la comunidad
de científicos, tanto en el contexto local como internacional; mediante
la publicación de artículos y revistas se incrementa la visibilidad del
conocimiento; las revistas funcionan como un medio de comunicación e
información entre las comunidades científicas; al impulsar la evaluación
actúan como mecanismos de entrenamiento para árbitros, autores y
editores; constituyen un testimonio documental de la creación
científica; conforman un medio eficaz para la enseñanza de la ciencia;
integran un instrumento para definir la política científica de un país o
de una institución, y apoyan en la promoción de un campo disciplinar.
Contreras
(2011) establece que: “No se trata de medios de difusión masiva, ni de
fuentes de divulgación político-ideológica, ni siquiera de plataformas
para promover soluciones a los problemas técnicos o sociales, sino de
espacios regidos por normas de argumentación y validación del
conocimiento especializado que las propias comunidades aceptan como
legítimas, destinados a publicar resultados de investigaciones
académicas y dirigidos en principio a un público de pares, no al público
en general”. (p. 12)
En
opinión de los investigadores entrevistados, cuando se lee un artículo
en una revista arbitrada, se puede estar seguro de que la información
manejada ha sido validada por pares, y se encuentra en la frontera del
conocimiento; además, el prestigio de la revista se trasfiere
implícitamente al artículo. Las revistas imponen criterios de exigencias
de calidad, creatividad, objetividad, seguridad –ya que el artículo es
evaluado por pares–, posibilidad de recibir
retroalimentación y sugerencias para mejorar el escrito. Esto se aplica,
por supuesto, solo a las revistas de alto nivel. La aportación es
original y queda en forma escrita. Nos dice el doctor S. Álvarez
(comunicación personal, 19 de junio, 2012) que: “el artículo debe ser
principalmente en inglés para asegurar una mayor audiencia. Nos guste o
no, el inglés es la lengua más universal del momento, como alguna vez lo
fue el latín”. Es necesario agregar que en la actualidad existen
diversos bancos de información científica encargados de reconocer
múltiples publicaciones científicas en español.
Por
otra parte, es posible desarrollar indicadores de producción científica
de cada país y llevar a cabo una comparación de las revistas sin
importar el área de conocimiento, ni el tamaño de estas. Los principales
indicadores son el factor de impacto, el índice de inmediatez, el
índice de media vida y el índice de Hirsh.
El factor de impacto se obtiene de una razón del número de citas que
reciben los artículos en los dos años siguientes de su publicación entre
el número de artículos que publica la revista; el índice de inmediatez
es el número de citas que recibe en el siguiente año de su publicación,
entre el número de artículos que publica la revista, y el índice de vida
media se refiere al periodo en que la revista recibe el 50% de las
citas.
Aunque
el factor de impacto es el mayormente usado, este ha recibido serias
críticas, aparte de las realizadas por el propio autor Garfield (2003) y
otras que provienen de: 1) la calidad del artículo no puede estar limitada por el tiempo; 2) el número de revistas contenidas en la base de datos del ISI (Institute for Scientific Information) es una proporción pequeña de todas las revistas científicas; 3) las revisiones son citadas con mayor frecuencia que la investigación original; 4) no toma en cuenta las autocitas, las cuales constituyen la tercera parte de todas las citaciones; 5) los errores son comunes en las listas de referencia, se ha encontrado que aproximadamente alcanzan el 25% ; 6) no toma en cuenta los ambientes y condiciones sociales de cada país, y 7) está muy cargado hacia la medición de la ciencia producida en los Estados Unidos (Cortex, 2001; Licea
y Santillán-Rivero, 2002; Quispe, 2004). Garfield (2003) señala que
este indicador no se construyó para medir la productividad de los
investigadores, lo cual constituye una desviación en su uso; además está
sesgado hacia el idioma inglés y hacia las investigaciones en ciencias
médicas.
Aunque
el artículo científico no es la única vía de comunicación de la
ciencia, si constituye la forma más valorada en la actualidad, debido a
que todas las revistas científicas disponen de un sistema de revisión
por pares, cuyo propósito es evaluar y filtrar las diferentes
contribuciones que reciben.
El
artículo científico es un texto que destaca los resultados de un
proyecto de investigación académica, concluida o en proceso, que
posterior a una rigurosa revisión por especialistas es considerado como
una contribución original y relevante para el desarrollo de un campo del
conocimiento científico. Este debe mostrar las siguiente
características: a) tener como base los resultados de una investigación científica original y relevante; b) abarcar parte del estado del conocimiento vigente; c)
estar escrito con lenguaje adecuado, y reunir una serie de condiciones
formales y de contenidos propias de un texto científico; d) ser respaldado por una institución que auspicie la investigación; e)
la pertinencia de los textos, en todos los casos, deberá estar
determinada por expertos en la materia (López-Leyva, Alvarado-Borrego y Mungaray-Moctezuma, 2011; Rogel, 2009; Sabaj, 2009).
La
originalidad es una premisa del artículo científico, otra es la
claridad para comunicar las ideas; además, debe contar con una buena
organización, es decir, el ordenamiento que siguen las partes que
conforman la comunicación debe ser adecuado. Lodeiros-Seijo,
De Donato y Monge-Nájera (2002) establecen que un buen artículo
científico debe poner en práctica tres principios básicos de redacción: a) precisión, uso palabras que comuniquen con exactitud lo que se quiere decir; b) claridad, el texto se debe entender con facilidad, y c) brevedad, debe incluir solo la información necesaria para comunicar lo que se desea. Según Baltzopoulos
(2003), existen cuatro elementos por tener en cuenta en la escritura de
un artículo científico: relevancia y claridad; originalidad; datos y
métodos adecuados, y un buen control experimental y su correspondiente
análisis estadístico. Otro elemento al que es necesario brindar mucha
atención en la escritura de un artículo científico es la articulación, a
la cual González y Jiménez (2012, p. 6) definen como: “(…) una lógica
de construcción donde existe correspondencia entre los conceptos y
planteamientos que dan lugar a las preguntas de investigación y a la
metodología para encontrar información a fin de darles respuesta (…)”.
La estructura del artículo científico
Las partes que conforman un artículo científico son: título, autores, resumen o abstract, palabras claves (keywords),
introducción, objetivos, métodos, resultados, discusión, conclusiones,
agradecimientos, referencias, anexos, tablas y figuras (Campanario,
2003; López-Leyva et al. 2011; Sharp, 2002).
Las
partes del artículo se pueden dividir en centrales y conexas
(López-Leyva et al., 2011). Se incluyen como partes centrales de un
artículo: introducción, métodos, resultados, discusión y conclusiones.
Las restantes se consideran como partes conexas (Cargill y O’Connor, 2009).
En
la elaboración de un artículo se requiere, en primer lugar, disponer de
buena información, exponer datos novedosos y bien trabajados. La
presentación y discusión de resultados se convierte en el principal
referente de una comunicación científica de este tipo. Disponiendo de
buenos resultados y de una adecuada interpretación de estos, el paso
siguiente es la elaboración de la introducción, donde se trata el
problema en cuestión, después se le ofrece una dirección al problema en
la definición y delimitación de variables hacia aspectos más
específicos; por último, se conecta la introducción con la información
que se ha trabajado. En algunos casos, principalmente en las ciencias
sociales, se recomienda elaborar una introducción pequeña que solo
explique el problema y después se construye un buen marco teórico en el
cual se sustenten las siguientes partes del artículo. Luego se pasa a la
definición y explicación del apartado de métodos, los cuales se
encargan de ofrecer mayor credibilidad a los resultados ya que se expone
cómo estos fueron obtenidos y la forma en que se trabajaron. Por
último, la discusión, la cual empieza con el análisis de los resultados y
termina con la comparación o la revisión de los elementos que fueron
planteados en la introducción. A esta estructura del artículo se le ha
denominado AIMRaD (Abstract, introducción, materiales y métodos, resultados y discusión) (Cargill y O’Connor, 2009; Sharp, 2002). Estos autores también consignan la forma AIRDaM (Abstract,
introducción, resultados, discusión y materiales y métodos), donde al
final se explica cómo se llevó a cabo la investigación. Otra variante
para presentar el artículo es AIM(Rad)C (Abstract,
introducción, materiales y métodos, discusión de resultados por cada
variable y conclusiones). Esto último consiste en discutir, en forma
separada, los resultados de cada variable; entonces habría tantas
discusiones de resultados como variables explicativas tenga la
investigación.
Las partes centrales del artículo
A continuación se realizará un análisis de las componentes principales del artículo científico.
Resumen (Abstract)
Esta
sección debe convencer al lector de la importancia del artículo y
atraerlo a su lectura completa, pero también se debe considerar que los
organismos que elaboran bancos de información científica utilizan dicho
apartado para hacer la clasificación del artículo. Cada revista fija el
número de palabras o renglones que debe tener la extensión del resumen.
En dicho espacio es preciso incluir las principales ideas que se
atienden en las partes centrales del artículo.
Day y Gastel
(2006) sugieren que el resumen debe ser el artículo en pequeño. En
tanto que Mantilla-Villarreal et al. (2010) sostienen que esta parte es
una versión compacta y condensada del artículo, es decir, una
presentación del AIMRaD en un número
reducido de palabras, debe contener: objetivos y alcances de la
investigación, métodos empleados, resultados, discusión y conclusiones.
Según Belcher
(2009), el resumen no debe ser solo el encuadre del tópico que trata la
investigación, no es el plan de trabajo del artículo, no es un
bombardeo de resultados, no incluir notas de pie o aclaratorias, no
incluir citas ni parafrasear autores, y no incluir abreviaturas,
símbolos, acrónimos ni fórmulas matemáticas. El resumen es la palabra
del autor.
Introducción
Este apartado debe contener: a) declaraciones acerca del campo de investigación; b)
declaraciones más específicas acerca de las partes que no han sido
investigadas y ofrecer fundamentos de investigación aún desconocidos; c) elementos que indican la necesidad de contar con un conocimiento mayor sobre la problemática; d) componentes que ofrezcan los alcances, propósitos y objetivos de la investigación, y e) elementos que brinden una valoración positiva o una justificación adecuada para llevar a cabo el estudio (Cargill y O’Connor, 2009; Mantilla-Villarreal et al. 2010).
Day y Gastel (2006) establecen las siguientes reglas para la elaboración de una buena introducción: a)
deberá ser escrita en presente, estableciendo, con la mayor claridad
posible, la naturaleza y alcances del problema investigado; b) incluir un breve y pertinente repaso de la bibliografía más relevante del tema; c) establecer los métodos y señalar las razones por las que fueron seleccionados; d) formular los principales resultados de investigación, y e) mencionar conclusiones centrales a las que llega el estudio.
Dice Körner (2004) que la introducción debe tener el suficiente espacio que permita: a) ubicar la investigación en el contexto de los trabajos más relevantes en el tema; b) explicar las razones para la realización del estudio; c) mencionar los métodos utilizados; d)
proveer algunos adelantos de la discusión y las conclusiones. También
señala que si esta ocupa más de dos terceras partes de los resultados y
discusión de los mismos, resulta demasiado larga.
Métodos
La
importancia de esta sección consiste en que soporta la credibilidad de
los resultados encontrados, porque en ella se debe señalar cuáles fueron
los mecanismos, formas y caminos para su obtención y tratamiento de los
datos que permitieron llegar a los resultados obtenidos (López-Leyva,
et al., 2011).
Booth
(2006) recomienda empezar la escritura del artículo con esta sección,
porque presume que es la más fácil de escribir, puesto que se tiene
claro lo que se hizo, cómo se hizo y los resultados encontrados.
Belcher
(2009) formula una serie de recomendaciones para atender esta sección,
las cuales son: identificar en forma muy clara los métodos utilizados,
describir con claridad y seguridad el tamaño y características de la
muestra e identificar los procedimientos mediante los cuales se obtuvo
esta; definir las dimensiones de medida utilizadas para cada una de las
variables, así como los instrumentos de medición; aclarar el contexto de
la investigación, donde se llevó a cabo esta y las circunstancias que
rodearon el proceso; una acertada definición de las variables, cuáles
funcionan como dependientes y cuáles como independientes, establecer las
formas de relacionarse entre estas y las influencias de unas sobre las
otras; escribir esta sección en tiempo pasado, donde se permite utilizar
la voz pasiva; no pretender que se convierta en un tratado matemático o
de funciones estadísticas; evitar la mezcla con la sección de
resultados y la discusión de estos; revisar y atender las instrucciones
que ofrece la revista seleccionada. Una de las características de este
apartado es su brevedad.
Resultados y discusión
Cargill y O’Connor
(2009) recomiendan que la discusión se encuentre muy relacionada con el
título del trabajo. Además, el mayor acercamiento tiene que ser con la
introducción; dejar claramente conectados los resultados con cada uno de
los puntos que se presentaron en esta. Esta sección debe atender: a) una referencia bien fundamentada al propósito del estudio, a la hipótesis central; b)
revisar los resultados en orden de importancia, resaltar si los
resultados sustentan en forma adecuada la hipótesis principal del
trabajo, contestan las preguntas de investigación y alcanzan los
objetivos propuestos; c) las explicaciones de los resultados están soportadas en forma suficiente por la sólida y actualizada bibliografía manejada; d) establecer las limitaciones del estudio, las cuales evitan la aplicación generalizada de los resultados; e)
implicaciones del estudio, tanto desde la perspectiva del contexto del
espacio, de tipo referencial, como desde la perspectiva teórica y
recomendaciones para futuras investigaciones.
Tanto
para la introducción como para esta sección, pero sin duda se debe
generalizar a todo el artículo, evitar afirmaciones como: ‘un
considerable monto de’, ‘un considerable número de’, ‘la mayoría de’,
‘un pequeño número de’, ‘es absolutamente esencial’, etcétera, en
general expresiones carentes de precisión. En este sentido, es muy útil
revisar las 213 expresiones de la jerga común presentadas por Day y Gastel (2006), las cuales deben evitarse en los trabajos científicos. También resulta de utilidad atender los 27 puntos que presenta Garson
(2002) para la discusión de resultados y las conclusiones de un
artículo científico. Aquí se presentan los de mayor observancia: 1) cuidar que esta sección no se convierta en una revisión general de las anteriores; 2) las inferencias se encuentran debidamente relacionadas con la propuesta de investigación; 3) es congruente con la revisión bibliográfica; 4) es congruente con los datos y métodos; 5) atiende las preguntas por orden de importancia; 6) el orden de presentación es el adecuado; 7) ofrece datos apropiados para cada una de las variables; 8) no omite información importante; 9) revisar el tamaño de la muestra; 10) se considera el corto y largo plazo; 11) se atienden las condiciones en las cuales son válidos los resultados; 12) se revisan los efectos posibles; 13) las conclusiones se derivan en forma adecuada de las premisas; 14) cuando se usan medidas de tendencia central, se atienden las dispersiones; 15) se tiene cuidado de que los trabajos y documentos con los que se compara el artículo sean de calidad; 16) los expertos que se consultan, realmente lo son y 17) verificar la veracidad, cuando se recurre a testimonios.
Conclusiones
Se
recomienda no confundir la discusión de resultados con las
conclusiones, ni repetir textualmente lo dicho en el resumen; las
conclusiones dependen de los resultados y de su análisis, toman en
consideración tanto el marco teórico como los objetivos; deben obtenerse
a partir de algo más que de los datos, y buscan resaltar el principal
aporte de la investigación (Rogel, 2009).
Además
de las conclusiones derivadas en forma directa de la realización de la
investigación, es necesario incluir en esta sección información que
delimite la aportación, tal es el caso de las posibles interpretaciones
alternativas que se descartan en el trabajo; las potenciales líneas
adicionales de investigación a la vista de los resultados obtenidos, y
la relevancia de los aportaciones del trabajo de investigación frente a
otros trabajos similares.
Las partes conexas del artículo científico
Título
Esta
constituye la primera parte del artículo que se encontrarán los
lectores y árbitros, de tal manera que debe buscarse un título sugestivo
que invite a la lectura del artículo, es lo último que se escribe, pero
lo primero en leerse. Debe atraer a los lectores, en particular a la
audiencia científica, para que busquen el artículo. Se deben evitar
palabras ambiguas, abreviaturas y expresiones tales como: ‘algunos
aspectos de’, ‘algunos elementos de’, ‘investigaciones acerca de’,
‘estudios preliminares sobre’, ‘notas acerca de’, ‘observaciones sobre’,
‘consideraciones acerca de’, entre otras. La American Psychological Association (APA) (2010, p. 23) plantea que: “lo largo de un título no debe pasar de 12 palabras”3*.
Autor o autores
Como
producto de la generalización en el uso de los sistemas de puntaje para
evaluar el desempeño académico de los investigadores, en nuestros
tiempos se ha incrementado el interés por aparecer en la autoría de una
obra académica. La pregunta es quiénes deben aparecer como autores. Se
establece que solo deben figurar las personas que hayan hecho un trabajo
significativo en la concepción, diseño, análisis e interpretación de
los datos; en la escritura y revisión crítica del trabajo relativa a
contenidos intelectuales, y aprobación final de la versión que se va a
publicar (Campanario, 2003). Cada una de las disciplinas científicas
dispone de estilos diferentes para colocar la lista de autores, pero en
todos los casos, como apunta Rojas (2012, p. 56) existe “la
responsabilidad de dar crédito a los autores o autoras, cuyos textos o
ideas se utilizan en el escrito, constituye una obligación ética de
consenso en el ámbito académico y social (…)”.
En
el campo de los autores y las autoras, también se debe incluir su
adscripción institucional; algunas revistas solicitan otros datos como
el correo postal, teléfono y correo electrónico.
Palabras claves (keywords)
El
número de palabras claves y la forma de seleccionarse son establecidos
por la revista. Para la preparación de estas, deben seleccionarse
palabras vinculadas al problema de investigación; pueden ser sustantivos
compuestos, pero nunca frases; es recomendable seleccionar palabras
vinculadas al problema, a los métodos y a los resultados (Rogel, 2009).
Algunas áreas disciplinarias cuentan con tesauros prestablecidos de los cuales se seleccionan las palabras claves, por ejemplo el JEL (Journal of Economic Literature), cuyo nombre completo es Journal of Economic Literature Classification System, para el caso de las ciencias económicas; el Medical Subject Headings (MeSH),
para el caso de las ciencias médicas. En México se ha establecido el
IRESIE (Índice de Revistas de Educación Superior e Investigación
Educativa) como un tesauro para el área de la educación superior. En el
caso de la investigación agrícola funciona el NALT (National Agricultural Library Thesaurus). Así, en cada caso, los investigadores deben conocer si su disciplina cuenta con el tesauro correspondiente.
Agradecimientos
Para
esta sección se siguen diversas prácticas en función de la disciplina
científica de que se trate, pero debe incluir colaboradores técnicos,
auxiliares de investigación, personas que ayudaron o apoyaron la
investigación, entidades financieras que sufragaron los gastos del
proyecto, instituciones que colaboraron y colegas que revisaron las
versiones previas (Rogel, 2009). Debe evitarse agradecimientos excesivamente efusivos o familiares, la sección debe ser breve y directa. Day y Gastel
(2006) señalan que deben existir dos tipos de agradecimientos. En
primer lugar a quienes participaron en la elaboración técnica y revisión
del artículo, pero que no alcanzan el mérito para ser reconocidos con
la autoría; en segundo lugar, quienes proporcionaron apoyo financiero y
administrativo.
Citas
Se
pueden establecer dos aspectos esenciales respecto de las citas:
primero su naturaleza textual y, segundo, su función. Con respecto a su
naturaleza, la cita constituye un texto que, por definición, es
dependiente de otro. Segundo, la cita establece un tipo específico de
relación respecto del texto madre (Sabaj y Páez, 2010).
Aunque
las citas no constituyen una sección de la estructura del artículo, se
introducen en este apartado ya que se les debe ofrecer especial atención
porque pueden ser uno de los motivos de rechazo del trabajo. Aunque
existen una serie de recomendaciones para el tratamiento de las citas,
en este aspecto las revistas son muy precisas y establecen, de manera
clara, la forma de citar cada una de las fuentes utilizadas.
Referencias
Para
la presentación de las referencias también es muy importante seguir al
pie de la letra las instrucciones de la revista, pero los formatos más
comunes son: a) relación alfabética al final del artículo; b) notas de pie de página, y c) relación numérica al final del artículo, en este caso cada referencia aparece precedida de un número (Campanario, 2003).
En
general, en los diferentes formatos aparecen los siguientes datos:
apellidos y nombres de los autores, año de publicación, título del
artículo o bien la obra consultada, nombre de la revista donde se
publicó el trabajo, volumen y número en que se publicó, institución
editora, páginas inicial y final.
Comunmente,
cuando los estudiantes de posgrado inician su trabajo de investigación,
una de las preguntas obligadas es: ¿cuántas referencias debe llevar un
trabajo de tesis? Para un reporte de investigación no existe un número
mínimo o máximo de referencias, esto depende del tipo de artículo y el
soporte teórico y metodológico necesario.
Anexos
En los anexos deben aparecer: a) los instrumentos utilizados para la obtención de los datos, tales como cuestionarios, entrevistas y encuestas; b) datos demográficos de la muestra y la población; fórmulas, demostraciones y otro tipo de algoritmos especiales; c) materiales usados, por ejemplo algunos tipos de pruebas utilizadas en psicología; d) archivos originales, archivos históricos; e) programas informáticos, y f)
especificaciones técnicas de la muestra (Campanario, 2003). Como
resultado de que las revistas son muy exiguas en el espacio, se
recomienda que los autores cuenten con una página web donde remitir al lector para la consulta de algunos elementos adicionales del artículo.
Proceso de preparación del manuscrito
La
preparación del manuscrito debe atenderse en cuatro apartados. En
primer lugar es necesario definir un plan de escritura, considerando el
tiempo y los recursos disponibles; después definir la etapa inicial de
preparación, es decir, cómo iniciar el escrito; atender los
procedimientos de edición y, por último, llevar a cabo la revisión
final.
Definición del plan de escritura
Una
autora recomienda definir un plan de actividades que comprende doce
semanas desde el inicio del artículo hasta que se envía a la revista (Belcher,
2009). Durante ese lapso se les debe asignar tiempo a las diferentes
actividades, tales como: el diseño del plan y la forma de seguimiento de
las actividades; forma de empezar el artículo, discusión del plan de
escritura con colegas, escribir las principales ideas del artículo,
hacer un borrador de los principales argumentos, seleccionar la revista,
se recomienda que se evalúen unas tres revistas para tomar la decisión
final; realizar la revisión de las fuentes teóricas, trabajar los datos y
las evidencias con las cuales se contrastan las hipótesis. Se
recomienda que el artículo quede terminado en la octava semana de
trabajo. Las siguientes cuatro semanas se dedicarán a la revisión y
edición del trabajo, al final de la décimo segunda semana el artículo se
enviará a la revista. Mantilla-Villarreal et al. (2010) recomiendan
dividir el trabajo en dos etapas: 1) la planificación, etapa en la que se debe desarrollar las actividades encaminadas a la organización de la investigación, y 2)
cuerpo del artículo, donde se muestran los componentes del artículo y
los parámetros por tener en cuenta al momento del desarrollo del tema.
Etapa inicial de preparación
Una de las fases más difíciles es empezar la escritura del artículo. En esa fase, Cargill y O’Connor (2009) recomiendan considerar catorce elementos: 1) seleccionar el agregado de datos que se manejarán en el artículo; 2) hacer reuniones con el equipo o comentar con colegas; 3)
revisar la información que proporciona a los colaboradores, en este
aspecto es muy importante revisar los diferentes modelos de artículos
que acepta la revista; 4) definir la forma de presentar los datos y resultados, cuáles se presentarán y cuáles no, si se utilizarán gráficas y cuadros; 5) remarcar las viñetas o ideas fuerza que contendrá el artículo; 6) sugerir y analizar alternativas para el nombre del trabajo; 7) redactar un borrador de métodos, procedimientos y resultados; 8) 9) elaborar un borrador de la introducción y el marco teórico, 10) preparar un borrador de la discusión de resultados y de las conclusiones, 11) escribir un borrador del abstract, 13) hacer un borrador de palabras clave, y 14) iniciar la escritura del manuscrito organizando los borradores y notas de todas las partes que hasta aquí se han elaborado.
Atender los procedimientos de edición
Cuando
se termine el trabajo, lo primero que se debe hacer es alejarse de él,
esto es, guardarlo por alrededor de 48 horas, con la finalidad de
refrescar los pensamientos e ideas en torno a su contenido. Después de
ese lapso, entrar de nuevo al trabajo y marcar todos los errores
posibles, no corregirlos de la primera lectura, sino solamente
marcarlos. Siempre es necesario guardar todas las correcciones, no
eliminar los borradores, porque es posible que se necesiten en el
futuro. Iniciar el proceso de restructuración. El proceso de revisión y
restructuración se puede repetir en varias ocasiones, hasta lograr
satisfacción con el contenido del trabajo. El siguiente paso es editar,
revisar la fluidez del discurso, los significados y estructura de las
oraciones, que se manejen ideas completas, que hilvanen las partes del
artículo y los párrafos en la escritura. Revisar la ortografía, la
puntuación y la gramática; revisar la correspondencia de citas con las
referencias, y la consistencia de estas. Revisar los encabezados para
ver si corresponden a los contenidos y atienden las especificaciones de
la revista, editar las tablas y figuras. Repetir estos procesos cuantas
veces sea necesario.
Un repaso final
Cuando
ya se tiene el artículo completo, incluso ya se haya realizado la
edición, es importante llevar a cabo una revisión final de forma
integral, con especial atención en: el título, realizar un ejercicio
comparando varios títulos, verificar si cuenta con palabras adecuadas
que atraigan al lector; en la introducción, revisar las oraciones e
ideas fuerza; también revisar en la introducción si está bien planteado y
ubicado el problema; los métodos y procedimientos son los adecuados;
son suficientes para convencer al lector de cómo se obtuvieron los
resultados, comparar estos con las preguntas planteadas, revisar su
presentación en tablas y figuras buscando que se interpreten por si
solas. Examinar si la discusión de resultados empieza por la hipótesis,
si son explicados en forma adecuada los alcances de los resultados.
Analizar si el documento cierra en forma adecuada y termina con un final
apropiado. Si se resalta la significancia de los resultados.
Reflexionar el artículo como si se fuera un lector o un evaluador.
Proceso de publicación
Selección de la revista
Cuando
ya se tiene el trabajo muy bien revisado y se cuenta con la seguridad
de que puede ser publicado, es necesario seleccionar la revista a la
cual se enviará. La mejor práctica es seleccionarla desde la escritura
del artículo, con la finalidad de adecuar las diferentes partes a las
características y estructura de la publicación. Para una buena selección
es conveniente atender algunos criterios: la revista mantiene un
proceso de revisión por pares, está soportada por una editorial o una
institución acreditada, cuenta con buena reputación en la comunidad
científica, posee un editor o editora responsable y con el respaldo de
editores temáticos; el tiempo en el cual ha sido publicada sin
interrupciones, publicada a tiempo respetando la cantidad de veces que
establece en el año, tiene cuidado con las revistas que se encuentran en
etapa de reconfiguración o etapa de transición. Un elemento muy
importante por atender es el número de índices de calidad con que cuenta
la revista, pues esta constituye una buena posibilidad de incrementar
su visibilidad, así como también conocer con qué factor de impacto
cuenta la revista o simplemente llevar a cabo una exploración para saber
con qué tipo de lectores cuenta.
Carta de presentación
Una
atención que debe tener el autor o autora es acompañar el artículo con
una carta de presentación que explique el contenido del trabajo, las
razones por las que se selecciona esa revista, resaltar las bondades de
esta y mencionar si algún investigador en especial la ha recomendado.
Belcher
(2009) propone que la carta atienda los siguientes puntos: nombre del
editor y saludo cordial, mencionar algunas conexiones que ha tenido con
la revista, anotar por qué el editor y la revista deben estar
interesados en la publicación del trabajo, mostrar conocimiento de la
revista, mencionar el título del trabajo e incluir un resumen, resaltar
que el artículo es original y no se ha mandado a otra publicación,
establecer la disposición para atender las correcciones que sugieran los
árbitros y, por último, dar las gracias al editor por las atenciones y
por la oportunidad que se le brinda al trabajo para ser evaluado.
Esperando los resultados
Cuando
llega el artículo a la revista, la primera actividad del editor o
editora es revisar si el tema es pertinente a la problemática que
atiende la revista, después si las instrucciones a los autores fueron
atendidas debidamente. Si se cumplen estos requisitos, el editor
transfiere el artículo a los evaluadores que generalmente son dos. Los
resultados pueden ser: aceptado sin observaciones, cuando los dos
evaluadores aceptan el artículo y no realizan ninguna recomendación,
evento que es muy poco probable; aceptado con observaciones, donde cada
evaluador realiza las observaciones, las envía al editor y este al
autor, quien tiene la libertad de hacer las correcciones o desatender y
no publicar el artículo. También puede presentarse el caso de que un
evaluador acepte y el otro rechace, entonces la decisión la toma un
tercer evaluador. Otra opción es el rechazo, en este caso lo único que
se puede hacer es reformular el trabajo, adecuarlo a las características
de otra revista y enviarlo de nuevo, ¡pero de ya!, como dice S. Álvarez
(comunicación personal, 19 de junio, 2012).
Disponiendo de la decisión de los evaluadores, es necesario planear la repuesta y atender en forma adecuada las observaciones.
Si
la decisión es el rechazo, se hace necesario revisar las posibles
razones, las cuales pueden venir de la forma de abordar la temática en
cuestión –puede ser demasiado amplia o muy restringida, de tal manera de
que no convenza a los árbitros–; es un trabajo fuera de tema y de interés de la revista –esto la va a decidir el editor–;
es un artículo no académico, es decir, no tiene la estructura ni el
tratamiento científico que se le debe dar a un tema; se sitúa demasiado a
la defensiva, esto es, escribe utilizando varias disculpas, de porqué
no se tratan determinadas cuestiones; carencia de originalidad en el
tratamiento de la problemática planteada; manifiesta una pobre
estructura alejada de un artículo científico; cuenta con demasiadas
fallas teóricas y metodológicas; la escritura y la ortografía no
corresponden a un investigador científico. Leach
(2002), basado en su experiencia como editor de una revista, señala que
la principal razón de rechazo es que el autor yerra al probar la
hipótesis propuesta; además, porque el trabajo no agrega elementos al
avance del conocimiento sobre el tema, o quizá el tema ya se ha
publicado por otros autores con los mismos resultados; o bien se hace un
uso incorrecto de los datos.
En las líneas siguientes se exponen, al respecto, opiniones de los investigadores:
E.
Fernández (comunicación personal, 22 de junio, 2012) plantea que un
artículo puede ser rechazado por falta de precisión técnica; por
carencia de originalidad, por incoherencia en la exposición; porque la
construcción y abordaje del objeto de estudio nos son los adecuados, no
cuenta con conclusiones significativas que se deriven de forma lógica
del cuerpo del trabajo; por último, el lenguaje y la redacción no son
los propicios.
Ò.
Contreras (comunicación personal, 29 de junio, 2012) señala que esto
depende del tipo de revista, las exigencias con las que la publicación
trabaja, pero considerando las más profesionales, las principales causas
son: falta de rigor académico; carencia de originalidad;
desconocimiento de la bibliografía especializada del tema, lo cual suele
reflejarse en un mal planteamiento del problema y en un análisis poco
relevante, y la no correspondencia del artículo con la política
editorial de la revista.
Por
su parte, V. Corral (comunicación personal, 26 de junio, 2012)
establece, como motivo de rechazo, la falta de originalidad (escribir
sobre réplicas de modelos ya probados), empleo de los propios
estudiantes como sujetos de investigación (esto es en psicología), mala
redacción, falta de claridad en la exposición, abuso del discurso en
detrimento de la exposición de datos.
S.
Álvarez (comunicación personal, 19 de junio, 2012) señala que la
revista no es la apropiada para el tema de la contribución. La
contribución es muy horizontal (más de lo mismo) y no aporta material
nuevo del tipo que empuja la frontera del conocimiento. Hay fallas
graves en los supuestos o en los datos. El procesamiento de los datos es
inapropiado (no hay pruebas estadísticas robustas).
E. Méndez (comunicación personal, 14 de junio, 2012) señala: redacción confusa, irrelevancia del problema, inconsistencias.
Restricciones y recomendaciones
Esta sección del trabajo se desarrolló, principalmente, con base en las entrevistas con los investigadores.
Limitantes
A este respecto, Belcher
(2009) marca veintiocho obstáculos al proceso de escritura y
publicación de un artículo científico, aquí se recogen en forma resumida
estos obstáculos: escasez de tiempo, la dedicación a la preparación e
impartición de clases, posponer la escritura por diversos motivos, no
disponer de un adecuado estado de ánimo, no contar con un espacio físico
adecuado, falta de lecturas apropiadas, disponer de ideas muy
controvertidas, temor a la publicación, brindar atención a la familia,
carecer de concentración para escribir por tanto las ideas se van, no
contar con asesores adecuados, escribir y trabajar muy despacio,
realizar varias actividades al mismo tiempo, necesidad de mayor
inteligencia, dificultad para la escritura, por último, se argumenta que
el tiempo se va en contestar correos, llenar formatos y escribir
reportes.
En
palabras de los investigadores entrevistados las limitantes para la
escritura de artículos científicos se presentan de la forma siguiente:
Falta
de familiaridad con las “convenciones” del formato de artículo
científico; temor a exponerse ante la crítica severa (muchas veces este
temor se oculta detrás del argumento de que el arbitraje no es
imparcial, o que solo le publican a autores ya consolidados, o que las
revistas extranjeras no se interesan por los problemas de “nuestro
país”); desaliento ante los dictámenes negativos; falta de un entorno
académico donde el artículo científico sea valorado, y creciente
facilidad para publicar en compilaciones, memorias y “libros de ocasión”
que les reditúan “puntos” en las evaluaciones académicas (O. Contreras,
comunicación personal, 29 de junio, 2012).
A. Hualde
(comunicación personal, 25 de junio, 2012) se refiere principalmente al
desconocimiento de las revistas, o sea, el artículo no se envía a la
revista adecuada. En este aspecto la revista seleccionada puede tener
diferente enfoque disciplinario al trabajo en cuestión, también puede
ser que se envíe a una revista internacional con datos meramente
locales, por la carencia de un encuadre de espacio adecuado. Se puede
presentar el caso de que, aunque el arbitraje es anónimo, la revista o
los árbitros no consideren al autor dentro del grupo científico
“selecto”.
S.
Álvarez (comunicación personal, 19 de junio, 2012), por su parte,
señala que la falta de experiencia, falta de dominio del idioma inglés
(aún si estudió en un país de habla inglesa) y el desconocimiento de las
revistas más apropiadas al tema en cuestión constituyen los principales
obstáculos.
Corral
(comunicación personal, 26 de junio, 2012) insiste en la poca
experiencia del autor en estos procesos y que se haya formado en un
programa de doctorado con bajo nivel académico.
E.
Fernández (comunicación personal, 22 de junio, 2012) apunta la
dificultad para expresarse en un idioma extranjero; limitaciones para
formalizar sus ideas, para estructurar adecuadamente el trabajo, cuando
se empieza, es más difícil, puede ser muy duro penetrar la coraza del
arbitraje riguroso, después de que el autor empiezas a ser conocido las
cosas se simplifican. Este fenómeno es aún más agudo cuando el joven es
latino, africano o asiático.
E.
Méndez (comunicación personal, 14 de junio, 2012) menciona el
desconocimiento del trabajo por parte de los pares que lo evaluarán;
falta de entrenamiento en el manejo de las formas y requisitos de
presentación. Lo que señala este investigador ocurre si la revista no
selecciona los pares adecuados, lo cual es un hecho posible –aunque
remoto, puede presentarse–.
Recomendaciones
Ante las anteriores limitaciones, los investigadores formulan las recomendaciones siguientes:
Las
sugerencias de S. Álvarez (comunicación personal, 19 de junio, 2012)
resultan muy acertadas, en primer lugar, si quiere ser investigador debe
leer bastante, ya que escribe bien quien lee mucho. Un segundo elemento
es que sea osado, que se atreva. Que no se detenga porque “no posee
suficientes datos”. Que tenga conciencia de que si se le piden
correcciones ya está del lado positivo del negocio, y que si se le
rechaza su trabajo puede hacer correcciones y enviarlo a otra revista,
pero de forma inmediata.
A. Hualde
(comunicación personal, 25 de junio, 2012) sugiere que se debe adecuar
el texto al tipo de revista seleccionada, cuidar la metodología, vigilar
la coherencia interna, tener en cuenta que las referencias estén
actualizadas. Es necesario leer artículos antes de publicar para que ver
la forma cómo se encuentran estructurados. Menciona que a riesgo de
parecer malinchista, opina que las
revistas en inglés son en general mucho más exigentes y se aprende más a
partir de su lectura. También se aprende enviando artículos a dictamen
de revistas en inglés, pues los filtros son muy exigentes.
O.
Contreras (comunicación personal, 29 de junio, 2012) señala que los
académicos interesados en publicar deben leer artículos científicos en
las revistas más importantes de su tema/disciplina, para familiarizarse
con las convenciones del género. Cuidar al máximo que el problema
planteado en el artículo sea relevante desde el punto de vista de los
debates importantes para la comunidad académica ocupada de este tipo de
temas/problemas.
Proponer problemas de alcance modesto, pero con el mayor rigor y claridad posibles.
Especializarse
al máximo, por lo menos durante un número razonable de años, para
lograr incidir en los debates de un tema o problema, antes de pensar en
abarcar otros temas o cambiar de área de especialización. Esto implica
publicar varios artículos científicos sobre el mismo tema/problema.
Corral
(comunicación personal, 26 de junio, 2012) opina que se debe trabajar
mucho, adquirir práctica, escribir con investigadores más
experimentados, enviar a revisión de expertos sus artículos antes de
someterlos a dictamen.
E.
Fernández (comunicación personal, 22 de junio, 2012) recomienda
corregir el idioma por un experto o por un nativo en caso de lenguaje
extranjero, siempre que se lea un artículo observar lo que es común en
su estructura. Atenerse a ella al escribir; pensar siempre que el
árbitro va a pedir la evidencia más convincente sobre la calidad de lo
que se propone. Cuando no se está seguro de que un trabajo sea
suficientemente consistente o esté suficientemente completo, es
preferible no enviarlo. Se deben realizar correcciones hasta obtener
completa satisfacción. Resulta más provechoso, a la larga, un artículo
bueno que dos apenas aceptables. Evitar escribir artículos con mejoras
marginales (el segundo respecto al primero). Si es una buena revista,
los árbitros no dejan pasar semejantes contribuciones incrementales.
E. Méndez (comunicación personal, 14 de junio, 2012) dice que es necesario evitar
la paráfrasis en forma exagerada y la perífrasis mal elaborada;
ubicarse explícitamente en el ámbito de producción sobre el problema a
tratar; hacer legible la estructura y estrategia narrativa.
En
la actualidad, una de las formas más comunes de plagio es a través de
parafrasear en forma inadecuada faltando a los principios de la ética
científica. Rojas (2012, p. 58) apunta que los principales errores que
se cometen al recurrir a una paráfrasis son: “Se parafrasea y no se
anota la fuente original. El parafraseo es continuo y extenso, no se
añade material que permita interacción o enriquezca la información, a
pesar de que se menciona la fuente. Los trabajos académicos –que exigen
pensamientos originales y reflexiones críticas sobre los puntos de vista
de otras personas–se convierten en textos que no superan la repetición. No se identifican claramente, como tales, los pasajes parafraseados”.
Principales vicios y errores
V.
Corral (comunicación personal, 26 de junio, 2012) señala que los
principales vicios son: ser repetitivos, escribir de manera monótona,
cometer faltas de ortografía, no atender las recomendaciones y críticas
de los revisores.
Por su parte, A. Hualde
(comunicación personal, 25 de junio, 2012) opina que, un primer vicio
es revisar el conocimiento científico producido en otros países sin una
visión crítica y sin seleccionar lo que realmente es pertinente para el
tema del artículo. Además de eso, le parece necesario insistir en la
metodología, se encuentran muchos artículos con una metodología
inconsistente. Un tercer factor a tener en cuenta es abrir el artículo
con un planteamiento interesante y coherente, distinguir entre la
descripción y el análisis; recomienda finalmente recapitular lo que se
argumenta en distintos momentos del texto y cuidar mucho las
conclusiones. De lo contrario, se incurre en un vicio de incoherencia
que distrae al lector y debilita el rigor argumental.
O.
Contreras (comunicación personal, 29 de junio, 2012) opina que el
investigador supone que el problema que aborda no ha sido investigado
antes, lo cual puede ser por falta de conocimiento de los avances en su
área de estudio. El artículo presentado no plantea realmente un
problema, sino un conjunto de reflexiones temáticas. El investigador
supone que una investigación local/regional no tiene conexión con los
grandes debates internacionales. El “marco teórico” no corresponde con
el análisis de los datos. El trabajo no se propone discutir un “problema
científico” sino resolver problemas económicos o sociales y se encierra
solo en propuestas descriptivas.
Otro
investigador, S. Álvarez (comunicación personal, 19 de junio, 2012),
menciona como principales vicios el pulverizar demasiado la aportación
en un afán de aumentar el número de artículos publicados. Un error serio
es pretender publicar lo mismo en dos revistas (una extranjera y otra
mexicana): no se valen los refritos. Un error es creer que la audiencia
ya sabe todos los símbolos y conceptos: hay que definir los símbolos y
clarificar los conceptos (sin abundar demasiado).
E.
Fernández (comunicación personal, 22 de junio, 2012) señala las
imprecisiones en el contenido, manejo “desaseado” del idioma y escasa
formalización, pobre estructuración y no dejar bien claro el valor de la
propuesta. Enviar trabajos que en realidad no están razonablemente
completos. Poca evidencia de la calidad de la propuesta en comparación
con los benchmarks. Intentar hacer
dos artículos de lo que pudiera ser uno solo más fuerte. No referenciar
las fuentes más actuales. Conclusiones débiles o poco justificadas en el
cuerpo del trabajo y, por último, creer ingenuamente que los árbitros
son bien intencionados y superficiales.
E.
Méndez (comunicación personal, 14 de junio, 2012) establece como
principales vicios la omisión de fuentes y aportaciones recientes; falta
de fundamentación de la relevancia y pertinencia de la elaboración;
adscripción teórico metodológica fuera de contexto.
Experiencia en la evaluación de artículos científicos
A
los entrevistados se les preguntó acerca de su experiencia como
evaluadores en las revistas científicas y en qué partes concentran su
atención. Las respuestas se expresan a continuación.
E.
Fernández (comunicación personal, 22 de junio, 2012) opina que primero
es necesario insistir en la precisión técnica, es decir, en los datos y
el tratamiento a los mismos, la originalidad del artículo, las ventajas
de la propuesta con relación con el estado de la temática en cuestión,
la coherencia en la exposición, la estructuración del artículo,
conclusiones significativas que sean resultados de la discusión del
artículo, todo ello sin desatender el uso del lenguaje y la redacción.
S.
Álvarez (comunicación personal, 19 de junio, 2012) insiste en que es
necesario fijar la atención en la originalidad de la aportación, en la
claridad del escrito y la veracidad de las aseveraciones (esto implica
verificar las expresiones matemáticas y los cálculos).
O.
Contreras (comunicación personal, 29 de junio, 2012) establece como
focos de atención el dominio del estado del conocimiento existente
respecto del tema/problema tratado en el artículo. Que el artículo
efectivamente formule un problema pertinente (un problema “científico”,
independientemente de que el trabajo pueda tener valor –o no–
para la formulación de políticas o para la solución de problemas
sociales). Que el trabajo tenga una adecuada articulación entre la
teoría, la metodología y el análisis. Que realice una contribución al
conocimiento, aunque sea modesta.
V.
Corral (comunicación personal, 26 de junio, 2012) concentra su atención
en la originalidad del artículo (que, por lo menos, contribuya con algo
diferente al conocimiento actual), que los antecedentes lleven a la
propuesta de investigación (relación entre el método y el marco
teórico), descripción detallada –pero no tediosa–
del método, corroborar que los resultados no incluyan valoraciones de
los datos y que en las conclusiones se haga referencia a los datos del
artículo.
E.
Méndez (comunicación personal, 14 de junio, 2012) revisa principalmente
el estado del arte; la pertinencia-relevancia-originalidad; claridad y
calidad de redacción; secuencia lógica en la presentación; congruencia
entre objetivo-hipótesis-tratamiento-resultado.
Conclusiones
La
habilidad y experiencia en la presentación de reportes de investigación
a través de la elaboración y publicación de artículos científicos solo
se logra mediante el ejercicio cotidiano. En el presente trabajo
únicamente se presentan ideas para organizar de mejor manera este
ejercicio, en ningún momento constituye una fórmula prodigiosa que
sustituya el trabajo y ejercicio permanentes. Más bien, la presente
comunicación pretende ser una invitación a los investigadores jóvenes
para para que se comprometan con este tipo de tareas.
En
México, las instituciones de educación superior y los centros de
investigación científica tienen la responsabilidad central de impulsar
los procesos de producción de conocimiento a través de la realización de
proyectos de investigación que empujen las fronteras del saber, a la
vez, deben fortalecer los procesos de difusión y divulgación de la
ciencia. La forma mayormente aceptada por la comunidad académica para la
difusión de la ciencia es a través de la publicación de artículos
científicos, por lo que en los diferentes programas de posgrado,
centrados en la investigación, además de enseñar a investigar, resulta
de suma importancia impulsar talleres que lleven a los estudiantes a
adquirir práctica en la elaboración y publicación de artículos
científicos, estos talleres deben ser requisitos formales para la
obtención del grado.
También
existe la necesidad de un mayor vínculo entre las comunidades
académicas; esto, con la finalidad de fortalecer las redes de
colaboración, donde el análisis y discusión de los reportes de
resultados –manifiesta en artículos científicos–resulte
una forma de acercamiento e integración de las comunidades académicas
en nuestro medio. Un artículo científico bien estructurado constituye el
centro de la tarea académica y, por tanto, eslabona el quehacer de una
comunidad científica.
Agradecimientos
Por
sus aportaciones al presente trabajo, el autor agradece a los
siguientes Miembros del Sistema Nacional de Investigadores Nivel III:
·
Saúl Álvarez Borrego. Investigador titular del Departamento de Ecología
Marina, Centro de Investigación Científica y Educación Superior de
Ensenada (CICESE), Ensenada, Baja California, México.
·
Óscar Fernando Contreras Montellano. Investigador del Departamento de
Estudios Sociales, Área Industria y Empleo, Colegio de la Frontera
Norte, Tijuana, Baja California, México.
·
Víctor Corral Verdugo. Investigador de la División de Ciencias
Sociales, Departamento de Psicología y Ciencias de la Comunicación,
Universidad de Sonora, Hermosillo, Sonora. México.
·
Eduardo René Fernández González. Investigador de la Facultad de
Ingeniería, Universidad Autónoma de Sinaloa, Culiacán, Sinaloa, México.
· Alfredo Hualde
Alfaro. Investigador del Departamento de Estudios Sociales, Área de
Sociología del Trabajo, Sistemas Regionales de Innovación y Economía del
Conocimiento, Colegio de la Frontera Norte, Tijuana, Baja California,
México.
· Eloy Méndez Sainz. Investigador del Centro de Estudios de América del Norte, Colegio de Sonora, Hermosillo, Sonora, México.
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*Correspondencia
a:Facultad de Economía y Relaciones Internacionales de la Universidad
Autónoma de Baja California, México, campus Tijuana slleyva@uabc.edu.mx
1
Es profesor de tiempo completo de la Facultad de Economía y Relaciones
Internacionales de la Universidad Autónoma de Baja California, México,
campus Tijuana. Realizó sus estudios de Doctorado en la División de
Posgrado de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma
de México (UNAM), en el área de Economía de la Ciencia y la Tecnología.
Pertenece al Sistema Nacional de Investigadores (SNI) desde 1998, Nivel
II. Es responsable del cuerpo académico “Estudios del Desarrollo
Global”. En docencia imparte las cátedras de Economía mundial, Economía
de la educación e Investigación dirigida en licenciatura y posgrado.
2
El autor agradece el apoyo en la revisión de este trabajo a los
doctores Eduardo René Fernández González y Óscar Fernando Contreras Montellano .
3 Traducción del autor.
Cómo citar este artículo en APA:
López, S. (2013). El proceso de escritura y publicación de un artículo científico. Revista Electrónica Educare, 17(1), 5-27. Recuperado de http://www.revistas.una.ac.cr/index.php/EDUCARE/issue/current
Nota: Para citar este artículo en otros sistemas puede consultar el hipervínculo “Como citar el artículo“ en la barra derecha de nuestro sitio web: http://www.revistas.una.ac.cr/index.php/EDUCARE/index
Recibido 19 de noviembre de 2012 • Corregido 26 de febrero de 2013 • Aceptado 13 de marzo de 2013.
___________________________________________________________________________________
LOPEZ LEYVA, Santos. El proceso de escritura y publicación de un artículo científico. Educare [online]. 2013, vol.17, n.1 [citado 2014-05-16], pp. 05-27 . Disponible en: <http://www.scielo.sa.cr/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1409-42582013000100002&lng=es&nrm=iso>. ISSN 1409-4258.
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